miércoles, 7 de diciembre de 2016

Adebo emprende una campaña internacional para salvar a los burros africanos

La asociación conservacionista ha iniciado una campaña internacional para evitar que China siga comprando burros en África, que son destinados para su uso en la medicina tradicional. La Asociación de Defensa del Borrico, Adebo, enviará al primer ministro chino Li Keqiang una carta solicitando que acabe con estas prácticas, que según el presidente de Adebo, Pascual Rovira, están causando la desaparición de decenas de miles de burros en África. Para Rovira, “se están asesinando cruelmente a estos animales en toda África para utilizar solo las pieles que las mandan a China, donde extraen su gelatina que se usa en la medicina tradicional”.
Esta campaña de recogida de firmas se ha puesto en marcha a través de Change.org. Pascual Rovira explica alarmado, que en China prácticamente han desaparecido los burros, por culpa de estas prácticas, que ha calificado de “supersticiosas”, y desde hace un tiempo están comprando pieles en distintos países africanos. De la piel extraen el componente que en china llaman 'ejiao', “que es un remedio en la medicina tradicional para las personas con pocos glóbulos rojos”, según Rovira, que ha cifrado en más 80.000 los burros sacrificados el año pasado, “un auténtico genocido”, ha añadido. “En Bostwana se ha descubierto una nave con 1.200 pieles, y se están esquilmando poblaciones enteras de burros, que están siendo aniquilados cruelmente”, lamenta el presidente de Adebo.

El periodista Eliseo García, colaborador de Adebo y autor junto al fotógrafo Mondelo de un libro sobre el burro en España, titulado 'Hermano asno', sobre su cultura, razas, historia y protección, ha lamentado en un escrito, que el motivo de esta masacre es el dinero y el tráfico de estos animales. “El burro de saldo en África es caro en China, donde su principal explotación comercial consiste en desollarlo para utilizar su piel, como si fuesen visones, armiños, martas o cualquier otra criatura que sufre la desventura de tener un pellejo del gusto de los más pudientes”. “La superstición tiene fuerza arrebatadora y nunca hay que menospreciarla, sobre todo en un país con casi 1.500 millones de habitantes. Con que la mitad de ellos confíen en las patrañas de su medicina tradicional, pueden darse por perdidos los asnos del mundo entero, igual que esos rinocerontes, tigres, ciervos y tiburones llevados al borde de la extinción por similar causa”, reflexiona el periodista.