viernes, 5 de marzo de 2010

El pantano de Iznájar duplica su desembalse hasta los 115 metros cúbicos por segundo, anegando zonas bajas de municipios ribereños del Genil


El pantano de Iznájar ha aumentado el volumen de agua que desembalsa. Desde ayer martes, se están desembalsando hasta 115 metros cúbicos por segundo. Aún así el pantano ha seguido creciendo y ya se encuentra al 93,4 % de su capacidad, con 916,4 hectómetros cúbicos de agua embalsada de los 981 hm3 que le caben. Estos desembalses comenzaron el pasado 20 de febrero, como medida preventiva ante futuras inundaciones del río Genil. Es una decisión que tomó la Agencia Andaluza del Agua, dependiente de la consejería de Medio Ambiente. De todas formas estos desembalses se suspendieron durante los días críticos en los que el Genil y sobre todo el Guadalquivir se desbordó en Córdoba capital o en Palma del Río, localidad en la que se unen los dos ríos.
De momento se desembalsa agua por el canal de desagüe de la central eléctrica y ahora también por tres de los siete desagües de fondo. A razón de 115 m3/seg. el embalse desaguará 8,9 hectómetros cúbicos en 24 horas, pero le entrarán 15 hm3 en el mismo periodo de tiempo, ya que el Genil viene muy crecido, por tanto, el pantano seguirá subiendo. De hecho, desde el 20 de febrero en que comenzaron los desembalses hasta el 2 de marzo, justo 10 días, el pantano ha pasado del 81,6 % al 93,4 % de agua embalsada. A este ritmo, en pocos días el agua rebasará las compuertas y saldrá por los aliviaderos. Con un pantano al 100 % ya no habrá ningún margen para retener posibles crecidas del Genil. Aunque antes de que el agua llegue a los aliviaderos, la presa puede desembalsar hasta 532 m3/seg. sumando los siete desagües de fondo más el canal de la central eléctrica.
El nivel del pantano de Iznájar cubre ya más de la mitad de las compuertas de la presa, que tienen una altura de seis metros. El agua se encuentra a unos dos metros del mismo borde. Ayer varios operarios comenzaron a recoger la basura que se acumula a pie de presa. Los trabajos se centraban en el material no biodegradable, ya que también existe mucha maleza y cañas flotando. Se estaban recogiendo, botellas, garrafas de plástico, neumáticos incluso frigoríficos, que habían llegado hasta este lugar arrastrados las crecidas de los ríos que vierten al embalse.
El pie de presa se ha convertido en una gran atracción para muchos. Sobre todo los fines de semana cuando se llena de visitantes. Y es que desde 1997 el embalse de Iznájar no se encontraba tan lleno.